
CC Sabathia y Billy Wagner, junto con Ichiro Suzuki, serán exaltados al Salón de la Fama el domingo, además de Dave Parker y Dick Allen de manera póstuma.
Sabathia lanzó en Grandes Ligas del 2001 al 2019. Wagner hizo lo propio de 1995 al 2010. Ambos vieron muchos cambios en el juego en sus tiempos en las Mayores, pero ahora, como observadores, tienen sus opiniones sobre los principales cambios de reglas que se implementaron a partir del 2023: El reloj de pitcheo, las almohadillas más grandes y la prohibición del exagerado ajuste defensivo, o shift.
El balance es bastante positivo.
“Me gustan algunos de los cambios de reglas. Me gusta el reloj”, dijo Wagner, autor de 422 juegos salvados (octava mayor cantidad en la historia de MLB) y el primer relevista zurdo elegido al Salón de la Fama. “Vamos a esto. Debes saber lo que haces cuando estás en Grandes Ligas. No debe haber una caminata de dos minutos por el montículo cuando estás ahí.
“El bateador, que se pare en la caja y vamos a hacer esto. Me gusta eso”.
La duración promedio de un partido de Grandes Ligas llegó a ser de tres horas y 11 minutos en el 2021. Después de 3:06 en el 2022 – el último año sin el reloj – ese promedio bajó a 2:42 en el 2023 y 2:36 la temporada pasada. Para la tercera semana de julio, era de 2:40 en el 2025.
“Como fanático, me gusta el reloj de pitcheo. Creo que como lanzador me hubiese gustado también”, comentó Sabathia, ganador de 251 partidos en sus 19 temporadas en las Mayores. “El poder ver que los juegos se realizan en dos horas y 30 minutos, creo que eso es algo grande para todos, los jugadores, los fans. De hecho, hay más aficionados volviendo al juego y a los estadios, incluso antes de que termina el año escolar.
“Ahora, si sabes que el partido se va a acabar a las 9:30, 9:45, es más probable que lleves a tu familia al juego que cuando crees que va a terminar a las 10:30. De verdad, disfruto poder ver un partido completo en dos horas o dos horas y media. Entonces, disfruto el reloj de pitcheo”.
El ritmo acelerado del béisbol de Grandes Ligas, junto con más bases robadas y un estilo más movido en sentido general, ha resultado en una mayor asistencia a los estadios y un mayor rating televisivo. Como un solo ejemplo del cambio que han provocado las nuevas reglas, el 2024 contó con un total de 3,617 bases robadas, la mayor cantidad desde 1915 – es decir, en más de 100 años.
“También me gustan las bases más grandes. Creo que hay un elemento de seguridad en eso, cuando se está ganando tanto dinero”, agregó Wagner. “Hay muchas cosas positivas. Creo que el juego está tan bien como en cualquier momento. El juego sigue siendo algo grandioso. Me encanta verlo. Puedo ver bastante ahora mismo. Claro, cada era tiene sus cosas particulares, pero aún disfruto ver el juego”.
Y ahora, con los infielders en sus posiciones tradicionales sin el shift, Sabathia reconoce un poco más el juego que llegó a amar como joven criándose en Vallejo, California.
“Me gusta la regla sobre el ajuste defensivo (shift)”, comentó el exzurdo, uno de los 20 miembros del club de los 3,000 ponches en Grandes Ligas con 3,093. “No creo que haya cambiado el patrón de bateo tanto como hubiéramos querido, pero me gusta que el terreno haya vuelto a ser como era (en cuanto al posicionamiento) cuando yo era niño y ver a todo el mundo en su posición natural. Me gustan esas reglas”.